Siembra y Mantenimiento del Césped

Función del Césped

Constituye un elemento muy importante de todo espacio verde. Su siembra y mantenimiento parece una tarea simple pero requiere ciertos conocimientos fundamentales y constancia en su cuidado.  El césped debe formar una carpeta verde en armonía con las flores, árboles y arbustos.

Además de su función estética debe tener condiciones de resistencia para tolerar el pisoteo, especialmente en los campos deportivos donde su uso es más intenso y erosivo. Esto se logra con una correcta selección de las especies y variedades, las que se pueden sembrar en forma pura o agrupadas en mezclas armónicas.

Características de un buen césped

Color verde intenso, textura fina, persistencia, hábitos rastreros, resistencia al pisoteo, rápida recuperación al corte, crecimiento mediante rizomas y estolones son algunas de las características deseables.

Estas cualidades no se mantienen inalterables a través de todo el año sino que tienen un período de actividad y otro de latencia.

hay especies que se desarrollan en otoño-invierno y primavera, período en el que despliegan toda su belleza. Susceptibles a las altas temperaturas y falta de humedad, permanecen latentes durante el verano; y en condiciones extremas se pueden llegar a morir.

Las especies primavero-estivales, por el contrario, necesitan de altas temperaturas para su desarrollo, son muy vigorosas y agresivas constituyendo generalmente la base de un buen césped. Con las primeras heladas se adormecen, se tornan amarillentas, cortando su ciclo de actividad para mantenerse latentes todo el invierno.

De esto se infiere que no hay un césped de una sola especie que mantenga su belleza inalterable durante todo el año en los lugares donde existan variaciones climáticas muy marcadas entre las estaciones. Existen mezclas de especies diseñadas oara cada situación en particular: Pleno Sol, Media Sombra, Campos deportivos, etc.

Especies que integran una mezcla

Hemos mencionado que la siembra de un césped puede hacerse con una sola especie o bien mezclar varias que se complementen. Son casos típicos de siembra de una sola especie en primavera-verano la Bermuda, el Kikuyo y la Dichondra; y en otoño-invierno el Agrostis, la Poa y el Ryegrass.

Las mezclas buscan armonizar especies y/o variedades que cubren las cuatro estaiones del año, y que sean afines por su color, textura y características vegetativas.

Siembra del Césped

La época de siembra depende de la mezcla o especia a sembrar. Si se trata de especies puras de ciclo otoño-invierno-primavera, el momento ideal es a mediados de otoño. Las especies de aptitud estival deben sembrarse cuandoa mediados de primavera, cuando exista adecuada temperatura en el suelo y no haya peligro de heladas. Tratándose de mezclas, la siembra se hace a mediados de otoño o a mediados de primavera, cuando las temperaturas son medias.

La elección de las especies estará determinada por varios factores: uso, tipo de suelo, insolación, cuidados posteriores, etc. Es por ello que brindamos asesoramiento personalizado en la selección de las especies o mezclas.

Es primordial hacer un control previo contra las hormigas. Con el suelo desnudo es fácil detectar el hormiguero y llegar a su boca, y exterminarlas mediante hormiguicidas líquidos, en polvo o en cápsulas.

Las semillas del césped son en general muy pequeñas, lo que exige una esmerada preparación de la cama de siembra. Previo a los trabajo de preparación, se debe regar el terreno para lograr que la tierra se humedezca sin llegar a que se haga barro. Cuando la tierra cuente con un adecuado grado de humedad, debe removerse el suelo hasta 15/20 cms. de profundidad. Este es un buen momento para incorporar fertilizantes (Ver Fertilización). Mediante un trabajo prolijo con el rastrillo, deben desmenuzarse todos los terrones hasta lograr una superficie bien refinada a la vez que se incorpora el fertilizante. Para finalizar, es conveniente pasar un rolo liviano para lograr una superficie bien nivelada.

La profundidad y uniformidad de siembra adquieren importancia fundamental. Una excesiva profundidad provocará la muerte de la semilla por agotamiento de las reservas; y una escasa profundidad la dejarla expuesta a la intemperie y depredadores. Para lograr la uniformidad recomendamos mezclar una parte de semilla por dos de material inerte (aserrín, arena seca, etc.) y utilizar sembradora manual realizando dos pasadas cruzadas.

Luego se debe cubrir la semilla de modo que la misma quede enterrada a un centímetro de la superficie. Esta cobertura se puede realizar con una capa formada por una parte de tierra tamizada y otra de arena, o rastrillar suavemente el suelo para incorporar la semilla al mismo.

Para completar el trabajo conviene pasar un rolo liviando, o bien apretar el suelo con una tabla ancha, de modo de establecer un buen contacto suelo-semilla.

Terminada la siembra se debe regar suavemente (Ver riego).

Fertilización

El césped está sometido en forma constante al stress que provoca el corte. El contínuo rebrote produce agotamiento de los nutrientes. El más requerido es el nitrógeno, constituyendo entre un 3% y un 5% del peso de la planta. Un bajo contenido de nitrógeno produce clorosis (amarilleo), poca masa vegetal, baja densidad y grandes probabilidades de contraer enfermedades. El fósforo es necesario como estimulante del crecimiento radicular durante la germinación.

La fertilización es una práctica aconsejada para mantener el césped lozano, vigoroso, con un verde intenso y brillante.

Corte

Después de la siembra, el primer corte se debe realizar cuando llegue a una altura de 10 cms. Los elementos a utilizar deben estar perfectamente afilados para evitar el arrancado de la planta. En este momento el corte debe hacerse a 1/3 de la altura total del césped. Esto facilitará el despertar de las llemas de la corona. Luego, en sucesuvos cortes se irá bajando la altura hasta llegar a una altura final de 3-4 cms. Esto es en forma general, porque cada especie tiene su altura óptima de corte.

Nunca debe ser el corte tan bajo para que afecte a las yemas de la corona. Además, provoca el agotamiento de la planta por reducción fotosintética. En verano o en climas muy calurosos se puede elevar la altura de corte, brindando mayor sombra al suelo (para conservar humedad) y protegiendo a la corona.

La frecuencia entre los cortes la dará el nivel de crecimiento; no depende de días fijos. Debe quitarse en cada corte un tercio de la parte foliar de la planta. La postergación del corte por causas de lluvia provocará un crecimiento desmedido. Al producirse el corte la planta sufre un shock y desmejoramiento del que se repondra rápidamente si se le prodigan cuidados esmerados y tienen buena fertilización.

Los cortes conviene hacerlos cada vez en forma cruzada, evitando la postración en un sentido determinado. También es recomendable no pasar la máquina repetidamente sobre un mismo lugar para evitar la compactación del suelo.

El entrecruzado de estolones, la acumulación de residuos del corte, hojas muertas, etc. forman un manto que levantan la corona del suelo, separándola del mismo. La formación de ese manto (Thatch) impide la buena penetración de aire, humedad y nutrientes. Conviene quitarlo en períodos de baja actividad vegetativa dando tiempo a la recuperación de las plantas.

   

Preparación

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Siembra

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